Jardín privado de 300m2. Con un
aire oriental, y a la vez contemporáneo, conseguimos conjugar piedras,
Bambú, formas recortadas, elementos vegetales de porte muy natural,
superficies geométricas de tapizantes, y líneas rectas que tan
improbables son en la naturaleza.
Una pintura para ser
contemplada desde la vivienda, “un paisaje que evoca algún lugar
imaginario sacado de aquellos viejos libros de ciencia ficción que
leíamos en la adolescencia…” estas palabras que nos comentaba la
propietaria del jardín a su finalización, es lo que nos llevo a llamarlo
“jardín de lo superior, de los entes y espíritus”.
Y lo mejor de todo, el
mantenimiento es casi nulo.